Fuente: Diario La Nación
Como en la novela de Gusmán, los vecinos de Buenos
Aires también protestaron: lo hicieron cuando reclamaron la recomposición del
ambiente y la creación de un fondo para financiar el saneamiento. Entonces, se
hizo Justicia y algo empezó a cambiar: entre otras cosas, se creó Acumar, se
trazaron políticas públicas para la recomposición ambiental, se inició la
limpieza y la traza de un camino costero, se cerraron basurales a cielo
abierto, se empezaron a controlar industrias, se relocalizaron asentamientos.
Merlinsky los reconoce como grandes avances, pero considera que se necesitan
varias décadas para ver resultados duraderos.
Heladeras,
calefones, colchones y hasta un taxi; las embarcaciones que se ocupan de la
limpieza de las costas recolectaron en los últimos cuatro años mil toneladas de
basura; LA NACION se sumó a una de las recorridas diarias
Por
Verónica Dema
niel Sosa
no suelta el timón. Para navegar por el Riachuelo hay que estar atento por lo
que pueda ir apareciendo. Su compañero Claudio Campi, una especie de copiloto,
se siente más liberado para hablar aunque no descuida la cabina del
"elefante", la lancha de dos motores que conducen en la recorrida de
cada día. "Acá aparece de todo. Si no la impresiona le muestro", dice
Campi. Busca su celular en el bolsillo de la campera impermeable anaranjada
fluo.
Ellos
ocupan una de las tres embarcaciones que el gobierno de la Ciudad destina,
desde hace cuatro años, a la recolección de residuos de la costa porteña del
Riachuelo. Según la dirección general de Limpieza del Ministerio de Ambiente y
Espacio Público,se recogieron 1000 toneladas de residuos en el tramo ubicado
entre Vuelta de Rocha, en el barrio de La Boca, y Puente La Noria.
Las tareas
de limpieza en el Riachuelo comenzaron tras el fallo de la Corte Suprema de la
Nación que en 2008 ordenó el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo. Esta
acción se realiza en forma coordinada con un nuevo organismo
multijurisdiccional tripartito surgido para ese fin: la Autoridad de la Cuenca
Matanza-Riachuelo (Acumar), presidida por el Gobierno nacional, e integrada,
también, por el bonaerense y el porteño.
En la
pantalla del celular de Campi aparece en primer plano un hombre muerto flotando
en las aguas amarronadas. "Si mira bien tiene dos puntazos en la
panza". Se ven los manchones rojos. Aunque el hallazgo ocurrió hace unos
meses parece volver a sorprenderse. Cuenta que ellos avisan a Prefectura y se
desentienden del tema, aunque no se olvidan.
En la ciudad,
la limpieza del borde del Riachuelo quedó expresamente incorporada a partir de
la promulgación de la ley 4120, que contempla un Servicio de Recolección y
Limpieza del margen izquierdo del Riachuelo como parte integrante en la
concesión de los servicios de limpieza. En 2013, el decreto 170 incorporó la
limpieza y recolección diferenciada de estos residuos.
El
responsable del servicio de higiene urbana en el Riachuelo, Angel Grosse, es
testigo de que en esas recorridas que realizan de lunes a sábado durante ocho
horas encuentran de todo. "Rescatamos más de 50 autos", contabiliza.
Mientras la embarcación avanza lenta haciendo trabajar sus dos motores en estas
aguas densas, recuerda que desde que lograron limpiar el desarmadero de autos
que había en la villa 21/24 se redujo la cantidad de carcasas en la cuenca.
"Pero, como acá no dejás de sorprenderte... el otro día encontramos un
taxi. Estaba entero", dice. Cuando lo rescataron se enteraron de qué sólo
le faltaba el reloj.
También se
ven motos, heladeras, caballos, colchones, sillones que vienen flotando desde
algún lugar ignoto hasta la cuenca baja, enumera. La tarea de ellos consiste en
recorrer y, cuando detectan residuos, se comunican con la lancha de apoyo;
entonces, inician el rescate con sogas. "¿Muertos? Tengo dos", dice.
"Apareció uno flotando cerca de Pompeya y el otro pasando Lomas de Zamora.
Ahí lo que hacemos es informar a Prefectura, no lo podemos ni tocar nosotros.
Después le perdemos la pista", aclara.
Es un día
soleado y la embarcación sigue abriéndose camino entre las aguas; por momentos
se ven azuladas. La proa se levanta y, según cómo pegue el viento, llega una
llovizna fina. El subsecretario de Áreas Protegidas de la ciudad, Javier García
Elorrio, también viaja a bordo. "Cuando empezamos, esto era un mar de
plástico", dice; mira hacia el agua, sólo con manchones de basura cada
tanto y sin el olor a podrido de antaño. García Elorrio suele sumarse para
controlar el trabajo; esta vez, aprovecha a señalar los avances: muestra fotos
impresas amplificadas de los lugares que recorre la embarcación y parecen
otros.
ANTES Y
DESPUÉS
Allí donde
había parvas de basura, contrasta un parque verde; donde había viviendas
haciendo equilibrio en el borde del Riachuelo, ahora hay un césped corto (en el
proceso de relocalización que aún continúa las casas precarias son ahora
modestos monoblocks que resaltan cinco cuadras hacia adentro), donde no
habitaba un pájaro, ahora se pueden fotografiar garzas, patos y teros.
Esta semana
el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, habló del reconocimiento del Banco
Mundial con la Argentina por "los importantes avances en la ejecución de
la recuperación de la obra de la cuenca Matanza-Riachuelo, con una inversión de
718 millones de dólares"; esto implica un beneficio directo a 7 millones
de personas que forman parte de la cuenca.
"Por
ahí algún vecino te decía: 'No me toques esto que se me cae la casa",
interviene Grosse, que sigue de cerca el proceso de reciclaje del Riachuelo y
sus costas. Las viviendas precarias del ex asentamiento Luján, de la villa 26,
Luzuriaga, Magaldi, de la 21/24, Mundo Grúa, El Pueblito y la 27 de Febrero se
cimentaban sobre terrenos conformados por basura compacta. En algunos tramos de
la villa 26 aún persiste esta situación. "Se van a fin de año con el
proceso de localización", informa García Elorrio. Una orden judicial
determinó en 2011 que se mudaran 16 barrios de capital y provincia pegados al
Riachuelo.
Pisar los
terrenos en donde aún hay viviendas precarias es andar encima de una textura
esponjosa conformada por restos triturados de basura: cáscara de huevo, bolsas,
manijas de bolsas, césped que crece en el medio, yerba oscura, troncos, trozos
de ladrillos, botellas plásticas, otras de vidrio, tapitas de cerveza, paquetes
de papas fritas, hojas de árboles, cáscaras de cebolla y más. La humedad se
debe a que allí desagotan los baños de las casas, cuyo destino final es el
Riachuelo.
"Acá
estén atentos, no den la espalda al barrio. A veces suele haber algunos
problemas, nos tiran piedras", comenta García Elorrio cuando la
embarcación pasa por la villa 26. "No se preocupen, forma parte del
trabajo en el espacio público". Y enseguida le pide a Sosa, que lo escucha
desde el timón: "¡Dale, más rápido acá". Le hace señas con la mano de
que siga, por si no le quedó claro. En las márgenes del Riachuelo aparecen
algunos vecinos, sobre todo chicos. Hay intercambio de saludos, manos en alto y
sonrisas. "Ya pasamos los cien metros críticos", dice Javier, respira
aliviado.
Más
adelante, continúa una costanera amplia -que no se veía en un recorrido de hace
tres años atrás- siempre combinada con objetos flotantes como parte del
paisaje. A la altura de Pompeya, una carcasa de heladera tirada a la vera del
Riachuelo, más adelante flota un colchón atrapado en una "manga" (un
sistema que ayuda a retener la basura en el borde para que sea más fácil la
recolección); a unos metros, del lado de Lanús un cartonero se detiene a mirar
el barco que pasa, levanta el pulgar como aprobando. Otra heladera sin puerta
más allá, un calefón desarmado más adelante. Atrás se ve el puente La Noria en
el fin del recorrido.
DESIGUALDAD
AMBIENTAL
Describe
Luis Gusmán en su novela El Peletero, recreando la lucha de vecinos del
Riachuelo: "La lancha se acercó a la costa de las destilerías del Dock
Sud. Desde la embarcación podían observarse casi a ras de la tierra cruces,
cientos de cruces. No era un cementerio humano, era un cementerio ecológico. La
gente del asentamiento había hecho un cementerio como señal de denuncia contra
la contaminación".
La
socióloga Gabriela Merlinsky, responsable del Grupo de Estudios Ambientales del
Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, explica que la cuestión de
que la cuenca del Riachuelo esté contaminada es la consecuencia de un proceso
social que no puede obviarse. "Suele haber una visión estándar de la
cuestión ambiental que tiende a pensar que el comportamiento es único y no
importan las clases sociales. Creo que si las sociedades son muy desiguales hay
ciertas clases que pueden externalizar los peligros ambientales y hay otras que
no pueden ocuparse de la cuestión ambiental porque la sociedad no se ocupó
antes de ellos", expone esta experta.
Y se
explaya en el escenario de las villas del área metropolitana: "Las zonas
de asentamientos son todas sin planificación urbana, ni siquiera hay
recolección de residuos en muchas de ellas. La basura se va acumulando en
esquinas, en distintas partes del barrio y llega un punto en que saturan, por
eso terminan en el Riachuelo. Pero no es una cuestión de educación".

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