Fuente: Diario La Ciudad de Avellaneda
La evaluación de salud en áreas
de riesgo se extenderá durante tres meses, tiempo en el que cerca de 100
profesionales visitarán dos mil viviendas en 250 manzanas para conocer sus
condiciones de vida. El programa EISAR busca saber la situación nutricional y
toxicológica de niños y adultos que viven en la zona.
Médicos,
terapeutas y psicólogos comenzaron a realizar “las primeras encuestas en las
casas”, con el objetivo de “informar el programa y solicitar la autorización
formal para poder llevar a cabo el estudio a los menores”. “El primer paso fue
explicarle el operativo a las familias, para que una vez que nos den el visto
bueno, podamos empezar a analizar. Por el momento, recorrimos poco más de 50
familias”, explicó la directora general de salud de Cuenca Matanza Riachuelo
(ACUMAR), Graciela Blat.
Según narró
Blat, los profesionales encontraron “algunos problemas de nutrición”, sobre
todo “en los menores”, mientras que en materia de toxicología, “a primera
vista” no se registraron inconvenientes delicados o que requieren una
intervención urgente. “Los médicos y psicólogos ya estuvieron viendo cómo se
alimenta, cómo es su higiene, y demás aspectos pertinentes al programa”,
remarcó.
El Programa
EISAR es una evaluación que busca conocer la situación nutricional, el
crecimiento físico y el desarrollo psicomotor en menores de 6 años, además de
posibles trastornos en embarazadas y adultos mayores. El programa de Fiorito se
dividió territorialmente en tres etapas, y ya comenzó la primera que partió de
las calles General Hornos y La Rivera, hasta las calles Camino Negro y
Pilcomayo.
Sobre
ACUMAR
Fue creado
en 2006 por la Ley Nacional 26.168 adherido por las Legislaturas de la
provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y es el ente
interjurisdiccional de derecho público encargado de la ejecución del Plan
Integral de Saneamiento Ambiental de la Cuenca del Río Matanza-Riachuelo. En
2010, lanzó el Plan Integral de Saneamiento Ambiental, que busca preservar y
recomponer la cuenca hídrica del Riachuelo, mientras que en 2013, en Lomas de
Zamora, cientos de familias que vivían en villas fueron relocalizadas en
complejos ubicados fuera de la cuenca.


